Mi experiencia con Quántica Renovables…
Mi experiencia con Quántica Renovables e Imagina Energía ha sido profundamente decepcionante y, sinceramente, muy distinta a la imagen de profesionalidad y transparencia que transmiten al principio.
Todo comenzó en marzo del año pasado 2025, cuando vinieron a realizarme el estudio para la instalación de placas solares. Inicialmente me ofrecieron una instalación valorada en unos 6.000 €, indicándome además que podría acceder a una subvención aproximada de 3.000 € y a una deducción adicional en el IRPF. También me comentaron que, si contrataba la luz con Imagina Energía —empresa asociada a ellos— y dejaba abonada una señal de 500 € para reservar la instalación, recibiría 300 € en el monedero energético. Hasta ese momento, todo parecía correcto.
Sin embargo, pocos meses después, la situación cambió completamente. En junio me comunicaron que, para poder acceder finalmente a la subvención, la instalación ya no podía ser la inicialmente presupuestada, sino que debía alcanzar un valor cercano a los 10.000 € e incluir batería de litio obligatoriamente. Es decir, el proyecto pasó prácticamente de 6.000 € a 10.000 €.
Acepté porque me aseguraron que la subvención ya estaba aprobada y que únicamente faltaba su publicación oficial, algo que supuestamente ocurriría entre septiembre y octubre. Me instalaron las placas en junio, pero durante todos esos meses no pude beneficiarme de la compensación de excedentes porque, según me indicaban, el expediente no podía registrarse oficialmente hasta la publicación definitiva de la subvención.
Septiembre pasó. Octubre también. Después noviembre. Más tarde me informaron de que la subvención se retrasaba a 2026 y posteriormente a marzo o abril de 2026. A día de hoy que vamos a entrar en junio, justo un años después sigo sin una fecha clara, sin respuestas concretas y sin cobrar los excedentes prometidos durante todo este tiempo.
Lo más frustrante es la sensación constante de desinformación y falta de transparencia. Muchos costes importantes no fueron explicados correctamente por el comercial. Por ejemplo, hace unos meses recibí un requerimiento para abonar más de 300 € correspondientes a tasas municipales, licencias de obra y permisos del ayuntamiento. Es cierto que esa información aparecía reflejada en el contrato, pero nunca fue explicada verbalmente durante el proceso comercial, algo que considero fundamental cuando se trata de contratos extensos y técnicos. Curiosamente, sí se me informó con detalle de otros importes, como los aproximadamente 1.000 € destinados a la gestión administrativa de la subvención.
También me pareció muy poco profesional que, tras haber entregado ya 500 € de señal para la primera propuesta, me exigieran volver a abonar otros 500 € simplemente porque el presupuesto había cambiado al nuevo proyecto de 10.000 €. Aunque posteriormente devolvieran el primer importe, obligar al cliente a adelantar nuevamente otra señal me parece innecesario y poco serio.
Por otro lado, el servicio postventa ha dejado mucho que desear. Tras cambiar el internet de mi vivienda, la batería perdió la conexión WiFi y estuve casi dos meses esperando a que vinieran a reconfigurarla. Durante todo ese tiempo apenas obtuve respuestas solo correos con un manual de usuario para que lo hiciera yo y no sé cuántas veces lo intenté y nada y seguían dándome largas. La única forma de conseguir atención rápida fue publicar una reseña negativa en internet; casualmente, pocas horas después recibí una llamada pidiendo disculpas y solicitando que eliminara la reseña.
En resumen, mi sensación es que la prioridad ha sido siempre la parte económica y comercial, mientras que la atención al cliente, la transparencia y el cumplimiento de las expectativas prometidas han quedado en segundo plano. Después de más de un año sigo esperando soluciones, información clara y unas condiciones que no coinciden con lo que inicialmente se me ofreció.
Sinceramente, no recomendaría esta empresa basándome en mi experiencia.








