Llevas a tu madre a una residencia para…
Llevas a tu madre a una residencia para que te la cuiden y la dejan abandonada como a un perro. Ha estado sola. No contestaban cuando llamaba por el intercomunicador. Ni se ocuparon de su salud. Llegó malita pero en vías de recuperación. Caminaba con un andador pero se valía. Tenía la cabeza perfecta. En el hospital volvió a tener fuerzas en las piernas gracias al fisioterapeuta. Pero entró en Caser y la aparcaron en un enorme y desangelado salón el día completo. Pasaba de comidas a salón, y a dormir... todo el mundo durmiendo todo el día. Ni tele. Al fin todos duermen todo el rato. Los que antes tenían una vejez activa, o no hacían siesta, o eran madrugadores, entraron en la residencia y ya solo dormir y dormir.
La segunda semana le dio un trombo en la pierna. En esa segunda estancia en el hospital me decía que iba a esforzarse por andar en cuanto pudiera. Dos días más tarde con medias compresoras, ya iba de nuevo con el andador, intentando al menos dar un paseito diario por el pasillo. Nunca se rendía. Si llegó a los 92 subiendo escaleras, regando y cuidando sus plantitas, y leyendo sin parar, no se iba a rendir. Si el día 23 de diciembre del 2024 andaba telefoneando a sus amigas y trasteando por la casa, no se veía derrotada tan pronto.
Pero al volver a la residencia iba con tos y flemas. Hasta ahí, parecía normal. Cualquier virus, dijeron. Decían que se le pasaría, pero desde que regresó cada noche se ahogaba y no pegaba ojo por la flema. Fue una semana de infierno. Todo el día aparcada en el salón y sin parar de ahogarse.
Pregunté si podían ponerle un sillón en su habitación. No paraba de vomitar flema, ahogandose y llorando por el esfuerzo. Me dijeron que no. Para estar en la habitación solo tenía la cama pero le huía porque era ahogarse más. Me dijeron que sí yo le mandaba el sillón que sí podría tenerlo. Lo hice rápido pero necesitaba unas almohadas para estar cómoda. Estaba muy delgada y ya su cuerpo no aguantaba sin acomodarse entre almohadas. Pensé que eso no podían negarselo, pero pidió una almohada y nunca llegó. Así que siguió dos días más entre el salón, y la incomoda silla del cuarto, sin parar de toser, vomitar flema y ahogarse. Sus amigas llamaban pero casi no podía hablarles y sólo les decía que no dormía y que no paraba de toser y ahogarse. Estaba desesperada y todos le quitaban importancia.
Me contó que le ponían un aerosol, pero que una noche, tumbada, ahogandose, y con el aerosol acabado, la olvidaron y no volvieron a quitárselo. Llamó y llamó pero nadie acudió. Al fin se lo quitó como pudo y como me dijo, se quedó en la cama de cualquier manera, porque no tenía fuerzas para acomodarse la almohada y necesitaba que una cuidadora la acomodarse cada noche. Pero esa no llegó. No volvieron hasta el día siguiente.
Otra noche tuvo que salir por el pasillo buscando a alguien porque necesitaba que la ayudarán a acostarse y no venían. Se pasaba más de una hora sentada y con frío, queriendose meter en la cama.
Ya casi no tenía ganas de comer, pero tampoco nadie se preocupaba y ocupaba de que estuviera alimentada. El viernes pidió si por favor podrían darle un tomate, solo eso, no le apetecía la cena pero tenía hambre. Se crío comiendo tomates crudos con aceite y sal. Solo pidió el tomate, ni aceite, ni sal, solo necesitaba comer algo. Se lo negaron. Dijeron que no había. Pero es que ni le ofrecieron unas galletas y un vaso de leche. O solo el vaso de leche. Algo para que no se quedara sin cenar una noche más. Porque además tienen prohibido tener algún tipo de alimento en la habitación y si no comen, pues a pasar hambre.
El sábado casi no podía hablar. Pero nadie veía la gravedad.
El domingo la tuvieron que enviar con urgencia al hospital.
No llegó a sentarse en el sillón que le mandé, ni usar la pañoleta que me pidió para estar en el sofá. Nadie se digno en acomodarla para que descansara tranquila entre almohadas.
Mi madre murió el domingo en la noche tras muchas otras noches de sufrimiento. Esa noche no estuvo sola. Pero ya no pudimos hacer más que despedirla.
9 febbraio 2025
Non scritta su invito